Forever Inna Vip

Mi madre me contó que a los 3 años, no solía jugar mucho con juguetes. Me pasaba horas y horas dibujando. A los 4 años mi madre me metió en el jardín de infancia, aunque era demasiado joven (se entraba a los 5 -Filipinas-) Pude pillar el ritmo y aprendí a leer. Desde entonces, me ha encantado leer. 
Recuerdo que me encantaba tanto el colegio que nada mas comprar los libros un mes antes del primer día de clase, ya me ponía a ”investigar” los libros y especialmente leer las historias del libro de lengua. 
Creo que nunca he vivido esos momentos de infancia tan mágicas como jugar a tomar el te junto a mis amigos los peluches, dormir sola y superar el miedo al monstruo de debajo de la cama, o esos momentos de mama me elige la ropa.
Si, mi madre no me elegía la ropa. Me gustaba vestirme con la ropa que me gustaba. Vestidos todos los días, como si iba a asistir a una boda o algún evento que se necesitaba vestir elegantemente. 
Desde mi edad de los 3 años, solamente vivía con mi madre y mi hermana que había nacido 2 meses después de mi tercer cumpleaños. Mi padre se tuvo que ir por cuestiones de trabajo. 
Desde entonces mi madre me trataba cono una niña mayor. Cuidaba de mi hermana y ayudaba en casa. Divertir, no me divertía mucho, pero ayudaba y mi madre me había convencido que era lo mas importante. Que conste que no me estoy quejando, digamos que seria un ‘Aunque ojala hubiera podido…’ Ella no tiene la culpa. Los tiempos eran duros. Se ha tenido que quedar conmigo y con mi hermana y hacer de mama y de papa ya que mi padre estaba lejos de nosotros. 
Eso hasta ahora. Mi Educación Primaria Obligatoria aquí en España fue un logro de resultados muy positivos. Entonces yo era la mayor, que cuidaba de sus ahora dos hermanos pequeños. Era, digamos, solo un juego de fingir a ser mayor. 
En el instituto es donde tuve que crecer de verdad, de golpe. Independizarme, cuidar de mi sola. Estaba acostumbrada de cuidar a los demás que no sabia como cuidar de mi. 
Mi ruina. En el instituto me di cuenta de que muchos adolescentes jugaban a ser mayores de verdad. Problemas, alegrías superficiales, mentiras, conveniencia… Me di cuenta de lo que uno se convierte en el paso de los años. 
Me di cuenta de que siendo pequeña es mejor que ser mayor. Sin preocupaciones. Admirando casa cosa que pasa en la vida, sea grande o pequeña… Y lo mas importante, la cercanía que tenias con tus padres. Me gustaría haber vivido momentos de hablar de sentimientos con mi madre, sentir la protección de mi padre… Pero no lo tuve.
No digo que mis padres no fueron buenos padres. Gracias a ellos estoy viva y sana… Solo que me gustaría que me aceptaran tal como soy, que se pongan de mi parte cuando hay una disputa en mi vida, que me escuchen, me den sus consejos sin esperarse a que no los siga y que me comprendan. 

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